Pero, el tiempo ha pasado.

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Pero, el tiempo ha pasado.

Mensaje  BELLA el Miér Ago 25, 2010 4:33 pm

Gracias.

Cuando menos nos imaginamos su presencia, nos asalta a la vuelta de la esquina y nos dice: aquí estoy !

Ahora, ¿ que nos dice? ¿ como podemos darnos cuenta del mensaje que nos trae ? ¿ que busca con tanta insistencia?

Creo que debe existir de base la súplica del discernimiento, entendido como la capacidad de elegir lo bueno y desechar lo malo, o quizás tomar la decisión adecuada en la suerte de una inspiración. Los dones más preciados del espíritu santo son todos en su mayoría, pero no podemos hacer nada bien sin la sabiduría y el entendimiento. Al darnos Dios estos dones nuestra inteligencia, voluntad y los afectos se enriquecen considerablemente. Imprevisiblemente surgen dejándonos atónitos esa palabra, ese hecho, esa decisión que ocupan justamente el lugar vacío dejado por nuestras carencias.

Pero ¿suplicamos de verdad? Realmente somos muy orgullosos como para que Otro nos diga lo que tenemos que hacer. También estamos muy desatentos por estar muy concentrados en nuestro propio parecer.

Que hermosura resultaría si continuamente invocáramos los dones del espíritu santo!

Su soplo es energía transparente y creadora, capaz de derribar montañas y al mismo tiempo bajarnos a la humildad.

Señor, es poco el tiempo que te gritamos para que oigas nuestras plegarias. Nuestro corazón está muy cargado de necedades y de muchas riquezas innecesarias. Nuestra voz está opacada y es poco el esfuerzo que realizamos para estar siempre en tu presencia y compañía.

Señor te necesitamos, queremos que seas nuestro amparo y que nos hagas ver que tu espíritu está orando sin cesar con gemidos que todavía no podemos percibirlos suficientemente.

Envíanos tu espíritu que es MISTERIO, pero un misterio clarificador y guía que jamás nos defrauda.

Ven espíritu santo, ven, infunde tu gracia y haznos conocer la voluntad de Dios. No sabemos lo que El quiere de nosotros, pero sí sabemos, que debemos cumplir una misión. Señor, ¿cual es tu voluntad? Te pedimos a su vez la fuerza para llevarla a cabo, poder cumplirla sin más trámite, sin dilación. Esa es la gracia más importante, no dejarnos vencer por la desidia y dejar todo y abandonar todo para simplemente hacer con ganas lo que quieres que hagamos.

No hay proyecto que se pueda realizar sin tu asistencia, no hay día tranquilo y feliz cuando tú no estás. Ven, ven y pacifícanos, límpianos de nuestras faltas más ocultas y enciende siempre esa chispa misteriosa que jamás debería de desaparecer, sino estaría todo perdido... la chispa de TU PRESENCIA, todos los días y a cada hora. Señor a pesar de mis faltas, no dejes nunca de regalarme esa gracia del deseo de tu presencia, porque en cualquier situación que estemos siempre nos salvará y nos levantará.

Señor que tu espíritu rompa de una buena vez nuestro corazón de piedra para que volvamos a renacer a lo sobrenatural, al agua de caridad y al pan de la ternura.

Ven espíritu santo, te llamo sin más para que me ayudes a ser distinto y a realizar en la vida concreta lo que a mi naturaleza me parece imposible.

Ven espíritu santo, regálanos la gracia de la oración continua y despeja esa sensación tan humana de preguntarnos para que debemos rezar siempre y porqué.

Limpia la mancha del pecado original que nos impide volvernos a Tí, creador nuestro y santificador de nuestros pasos.

Otórganos el don de la alegría intensa, la capacidad de la sonrisa y la despreocupación de nuestros problemas para abandonarnos plenamente en Tí y en tu asistencia.

Espíritu Santo, don misterioso y regalo más preciado de las misericordias del Señor.

Confiamos en Tí, esperamos en Tí y sufrimos en Tí.

Despiértanos por la mañana y cúbrenos con tu Sombra.

Despliega tus alas silenciosas y posa en nuestra ventana.

Y si somos dignos susúrranos al oído tus delicadas sugerencias.

No estamos limpios, Tú lo sabes, pero que importa !

Tu gracia MISERICORDIOSA es capaz de olvidar el color opaco de nuestro corazón y dejarlo celeste y dilatado.

Te esperamos, ven, acércate un poco... sin Tí nada podemos y nada somos.

Te acuerdas Señor, de aquel momento sublime cuando decidí decirte: SI.

Vivía enamorado de Ti, rezaba diariamente, oraba sin cesar, estaba continuamente en diálogo contigo y vivía contento y muy feliz.

Atendía a todos los que me requerían, siempre tenía una palabra de aliento y esperanza para los pobres de espíritu, hacía tal novena, ofrecía muchos Rosarios a la Virgen, miraba permanentemente hacia el cielo para trabajar bien en la tierra. Que momentos ...

Durante algunas semanas misionaba en aquel pueblo, volvía y preparaba la Fiesta de Nuestra Señora, la Iglesia estaba adornada de multicolores flores y el cansancio no se hacía ver.

Confesaba con gusto y me preparaba varias horas para que la Misa fuera el momento más sublime de encuentro con tu santísimo cuerpo y tu santísima sangre.

Pero, el tiempo ha pasado.

Hoy, ya no es así.
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