De mañana, parece que tengo que empezar a levantar una carga pesadanunca lo hago con alegría

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De mañana, parece que tengo que empezar a levantar una carga pesadanunca lo hago con alegría

Mensaje  BELLA el Miér Ago 25, 2010 5:08 pm

Señor: Enséñanos a orar...

La actitud orante del Maestro, indujo a sus discípulos a imitarlo.

¿quién podría desentrañar el maravilloso y profundo diálogo de Jesús con el Padre?

En un mundo tan cambiante y rápido como el de hoy ¿dedicamos los cristianos durante el día algunos momentos a la súplica y a la plegaria, como nos lo pide permanentemente Su Santidad, Juan Pablo II?

¿anteponemos, como nos enseñó Jesus, la oración confiada al Padre a todas nuestras actividades y proyectos, para que ellos tengan con la bendición de lo alto, su plena realización?

¿creemos verdaderamente en estas palabras de Jesús?

(Lucas 11 9-13)

"Pues bien, Yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a una puerta se le abrirá.

¿qué padre de entre ustedes, si su hijo le pide pescado, en vez de pescado le da una serpiente, o si le pide un huevo le pasa un escorpión? Por lo tanto, si ustedes que son malos saben dar cosas buenas a sus hijos, cuanto más el Padre del Cielo, dará el ESPIRITU SANTO a los que se lo pidan"

La oración es un DON, un regalo misericordioso que nos hace el Señor. Pero requiere nuestra colaboración: pedirlo, suplicarlo y esperarlo.

Los Padres de la Iglesia Católica aseveraron en sus enseñanzas que se aprende a orar...ORANDO. No hay técnica de oración que pueda sustituir un estado interno de vaciamiento y disponibilidad para dejarnos inundar por el misterio de la gracia.

No es simplemente un acto de orar, sino que el aprendizaje diario y continuo nos debería llevar a lograr un estado permanente de oración, que gobierne y santifique nuestros vínculos y actividades cotidianas.

El secreto de la oración es la perseverancia. No desanimarse jamás y orar noche y día. La respuesta del Señor no se hace esperar: Nos da su ESPIRITU.!!!

Las oraciones presentadas en este sitio son una invitación para empezar a recorrer junto al Señor un camino de diálogo íntimo para que El sople en nuestro corazón los dones del Espíritu Santo, convirtiéndonos en nuevas personas y dejando atrás al hombre viejo, que limita y desestabiliza el desarrollo de nuestra dimensión espiritual.

"Felices los sirvientes a los cuales el patrón encuentre velando cuando llegue. Yo les digo que él mismo se pondrá el delantal, los hará sentarse a su mesa y los servirá uno por uno. Felices si los encuentra así, aunque se presente a la medianoche o a la madrugada"

(Lucas 12 37-38)





¿CÓMO NOS ENCONTRARÁ EL SEÑOR?



Señor: Necesitamos convertirnos. Danos entonces tu Gracia.

Sabes los momentos que estamos atravesando. Siempre nos escuchas.

Al iniciar las oraciones, te pedimos que nos acompañes y con el corazón

abierto y sincero, suplicamos a tu Misericordia

nos regales los dones de tu Espíritu:

Señor, hoy quiero hablar contigo. Concédeme la luz y la paz interior para ir hablándote paso a paso y sentirme escuchado.

Hoy es tiempo de una gran prueba interior, tu purificación para conmigo. Te siento como el Podador, estás arrancando de cuajo lo que no sirve y preparas el terreno para que ello suceda: una prueba aquí, una cruz allá, un disgusto aquí, una resistencia acá. Estás transparentando la toma de conciencia de mis propias respuestas interiores para convertirme.

Recuerdo a San Juan de la Cruz cuando dice que al investir esa llama de amor y de fuego en que consiste la purificación, el Espíritu Santo nos da la luz a nuestro ojo espiritual, para poder ver con toda claridad nuestra naturaleza humana: miseria.

Sé que tu forma de amarme es purificarme. ¿pero cual es hoy mi respuesta?

En la alternativa, sabes que muchas veces elijo mi propio parecer y evado la respuesta evangélica que me haría vivir en paz y hasta soportar con alegría la cruz.

Me doy cuenta que aspiro a pensar y a actuar sobrenaturalmente con medios y actitudes exclusivamente humanos, apareciendo entonces por doquier, las contradicciones que frustran, desconsuelan y angustian.

Te estoy escuchando: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos... Sin mí no podéis hacer nada". En estos momentos quiero comenzar algo distinto: AYUDAME, ven con tu hierro candente, cámbiame, transfórmame y que aprenda a orar incesantemente noche y día contigo.

No quiero contar más conmigo, deseo vencer mi orgullo y dar un paso de humildad: Sin ti, no puedo hacer nada y nada soy. Espero verte cara a cara en el misterio, charlar juntos con confianza y fe, sin miedos y sin culpas.

Tú resucitaste, estás en espíritu y verdad, aquí, ahora, junto a mí. Acepta mis miserias, te las entrego como lo único que puedo ofrecerte y háblame al oído con tu delicada dulzura.

¿porqué golpeas tan insistentemente?

¿qué buscas en mí?

Espíritu Santo, eres la delicia nutriente de nuestras necesidades espirituales. Solo tú, con tu venida nos induces continuamente al ejercicio de la oración. A veces, como hoy, el deseo de orar se va diluyendo porque nos vamos como deprimiendo al sumergirnos implacablemente en la oscuridad de la fe a la vez que aumenta compulsivamente el deseo de tocar y ver algo que nos de firmeza y confianza. Y más nos amargamos cuando nada sucede y el silencio se amplifica y se eterniza.

En esos momentos, sopla con fuerza y levántanos, no nos dejes caer, por favor.

Ven espíritu santo, que tu lluvia límpida nos empape de deseos eternos y en nuestro corazón no haya más que un solo querer: sentir TU MISERICORDIA INFINITA.

Ven. Ayúdanos a caminar y sana nuestro corazón. Fortifícanos, anímanos, rompe la dureza de nuestros sentimientos de orgullo y suficiencia para que podamos renunciar a lo de cada día, cumplir tu voluntad, saber discernir y fundamentalmente lograr lo que más nos cuesta: la actitud espontánea y sincera de estar abierto a las dulzuras y cruces del Reino.

Espíritu que todo lo puedes porque supiste escuchar al Padre y al Hijo, danos energía y fuerza diaria para enfrentar los acontecimientos y leerlos todos como mensajes educativos y transformadores de Aquel que nos ama incansablemente. Espíritu mensajero y mediador, no permitas que nuestra naturaleza humana egoísta y caprichosa determine nuestra personalidad. Al contrario, combátela en donde ella se hace fuerte y aprovecha nuestros puntos débiles para generar esos comportamientos que en definitiva nos alejan del reino e impiden que gocemos de las maravillas derivadas de la gracia y la santidad.

Que tu gracia nos permita dedicar el tiempo máximo a la actitud orante y perseverante. Que no nos desanimemos por el aparente silencio de Dios, porque El nos dice siempre que ninguna oración se pierde. Por favor, que creamos esto en toda oportunidad. Nada se pierde, absolutamente nada.

Espíritu de claridad y sabiduría, convive con nosotros y regálanos la gracia de tener la certeza de que siempre respondes y más que nada que nos asistes aunque nosotros no nos demos cuenta.

""No te escandalices por los malvados, ni envidies a los que proceden mal. Porque se marchitarán tan pronto como la hierba, se secarán como el pasto de los prados. Confía en el Señor y haz el bien, vive en tu tierra y come tranquilo. Pon tu alegría en el Señor, él hará lo que desea tu corazón. Pon tu porvenir en manos del Señor, confía en él y déjalo actuar. Sacará a luz tus méritos y tus derechos se impondrán como el mediodía. Cállate junto al Señor y espéralo y no te indignes por el aprovechador, por el que vive intrigando, para dañar al pobre y al débil. Cesa en tu cólera, acalla el rencor, no te irrites, eso es sólo daño"".

Cómo me cuesta agradecer ! Entonces gracias Señor por la gracia que nos permite realizar en gozo lo que tenemos que hacer. Realmente ¿ si tu no estuvieras, que sería de nosotros ? Que podríamos hablar, decir, sentir sin Tí, sino estuviera la fuerza, la claridad, la coherencia de ese espíritu que todo lo hace bien.

Señor, quiero manifestarte mi alegría porque estuviste y estás siempre que te necesito. Creo que el espíritu santo es tu mano derecha, es el soplo gratificante que da luz y verdad a nuestras palabras y hechos. Nada sin tí, Señor, nunca, absolutamente nada sin tí. No puedo expresar en palabras certeras lo que es la acción de tu espíritu en mí, cuando lo llamo y le pido con esfuerzo y a veces con perseverancia, su asistencia. El viene, él está, él hace acto de presencia, dulcifica la mirada, nos hace sentir canales e instrumentos y sentimos que solo fluyen palabras que no surgen de nosotros y ahí comprobamos la gracia. Pero Señor, soy desagradecido y lo sé y a veces no hago nada por superarlo y me quedo y exijo y espero y cuando él no llega para que aprenda la paciencia y la virtud, me pongo ansioso y parece que no tiene sentido mi vida y después me siento mal. Por favor, Señor, entiéndeme, ayúdame, dame fuerzas para creer y confiar y seguir a pesar de todos los obstáculos y situaciones que se me presenten.

De mañana, parece que tengo que empezar a levantar una carga pesada y nunca lo hago con alegría por el solo hecho de ofrecértelo a Tí. Juego siempre a dos aguas, un paso aquí y otro que queda estancado y no desarrollo ese SI grandote que hace tiempo quisiera sentirlo en mi corazón. Estoy atado Señor, oprimido a veces, con esperas que se hacen interminables, esperas decisivas para cualquier persona y tu silencio me paraliza, me petrifica y me angustia. Guardo mucho como lo ves, sí, guardo egoístamente y siento que me es imposible cambiar en este sentido y a veces me aburro y quedo solo, esperando...

Tengo momentos que no entiendo ni adonde estoy parado por más que sé con profundidad que Tu estás y me lo haces ver continuamente, en el signo, en la palabra y en hecho más banal de la vida cotidiana. Pero lamentablemente no puedo expresar lo que realmente soy y siento y hacia donde voy, si es que voy a algún lugar porque no lo puedo avizorar en lo más mínimo. Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Cuál es tu voluntad en mí?

Sabes que hace tiempo que no puedo más y todavía, tengo temor ante tí y me falta en verdad la confianza y la fe ciega que solo las puede dar el AMOR, el amor que no tengo y que es renunciar y y dejarme llevar y CONFIAR.

Hoy más que nunca, ya que hace mucho tiempo que no escribo con ganas y con lágrimas, te pido con todo el deseo la delicadeza y la compañía del espíritu santo. Solo él me podrá acompañar y hacerme sentir que estoy vivo, ahí, donde se presente y me espere. Derrama un poco de tu misericordia y más que nada tu ternura, la estoy necesitando. Escúchame y ten presente mi súplica. Que tu luz me siga fortificando y acompañándome en la búsqueda y en el deseo de saber y poder cumplir tu Voluntad.
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