que nadie te quite tu corona

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que nadie te quite tu corona

Mensaje  ungidos el Dom Mayo 16, 2010 7:19 am

!Que Nadie Tome Tu Corona!
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Introducción

Apocalipsis 3
11 ‘Vengo pronto; retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona.

¿Cuál es el propósito de nuestra vida en la tierra? ¿Sabemos las metas que debemos alcanzar?, estas preguntas son elementales en nuestra vida, el no tener respuestas a ellas harán que sigamos una vida sin sentido, pero el conocer lo que Dios tiene preparado para nosotros hará que alcancemos todas las metas que tenemos por delante.

Hebreos 12
1 Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón.

Vemos que nuestra vida es como una carrera y nos exhorta a que pongamos los ojos en la vida de nuestro Señor Jesús pues ejemplo nos dio para que lo sigamos, es decir que lleguemos hasta donde El quiere que lleguemos:

1 Pedro 2
21 Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas.

La escritura nos enseña que nuestra meta final es llegar a ser como El Señor Jesús:

Efesios 4
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Ahora veremos las coronas que están a nuestro alcance durante esta carrera, la carrera de nuestra vida. Entonces empecemos con la primera corona:

La corona de espinas
Mateo 27
29 Y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y una caña en su mano derecha; y arrodillándose delante de El, le hacían burla, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! 30 Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. 31 Después de haberse burlado de El, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron para crucificarle.

Esta corona no le gusta a nadie, pero es la primera que debemos ponernos, es la corona del sufrimiento y la crucifixión, recordemos que El Señor nos manda a tomar nuestra cruz de cada día y seguirle (Lucas 9:23), si queremos ir en el camino del Señor debemos empezar tomando la corona de espinas, la corona del negarnos a nosotros mismos, la corona del morir al yo y dejar que Cristo viva en nosotros, cuando lo gente nos vea dirán ese si es cristiano, no devuelve mal por mal, al contrario vence con el bien el mal, no busca venganza del mal que le hacen, al contrario bendice y encomienda su causa a Dios, entonces podremos decir como el Apóstol Pablo:

Gálatas 2
20 Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

La Corona incorruptible
1 Corintios 9
17 Porque si hago esto voluntariamente, tengo recompensa; pero si lo hago en contra de mi voluntad, un encargo se me ha confiado. 18 ¿Cuál es, entonces, mi recompensa? Que al predicar el evangelio, pueda ofrecerlo gratuitamente sin hacer pleno uso de mi derecho en el evangelio.

25 Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26 Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.

Aquí vemos que el Apóstol Pablo habla de la predicación del evangelio, de hacer la gran comisión (Mateo 28:19-20) y traer a otros al conocimiento de Dios, pero si lo hacemos por obligación no recibiremos corona porque este es un encargo, pero si lo hago con amor entonces recibiré una corona incorruptible, y esta corona es todos aquellos que ayudemos a venir a los pies del Señor, por eso Pablo les decía a los filipenses que se mantuvieran en el Señor pues ellos eran su corona (también a los tesalonicenses 1 Tesa 2:19), veamos en:

Filipenses 4
1 Así que, hermanos míos, amados y añorados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.

Dice la escritura que el Señor vendrá a pagar a cada uno conforme a lo que hizo sea bueno o sea mala (Romanos 2:6). Es una obligación el hablar a otros del Señor pues si uno de los que están cerca de nosotros, un familiar o amigo, muere sin conocer al Señor, la sangre de ese nos demandara el Señor si no le hablamos de El, así lo dice la escritura:

Ezequiel 3
17 Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, adviérteles de mi parte. 18 Cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. 19 Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida.


La Corona de la Vida
Santiago 1
12 Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.

Bienaventurado o feliz es la persona que persevera bajo la prueba. ¿Cómo puede decirse que tales personas sean felices? No lo pueden ser de acuerdo con la perspectiva del mundo, pero sí de acuerdo con la de Dios. El ha prometido la corona de vida, o sea la vida misma (ver Apocalipsis 2:10) porque tales personas han mostrado que aman a Dios en verdad al soportar la prueba.

Esta corona nos dan cuando hemos glorificado a Dios en medio de la prueba, cuando hemos confesado y demostrado nuestra Fe, nuestra confianza total en El, Dios entonces nos recompensará aquí en la tierra con vida en abundancia y allá en el cielo con gran recompensa, porque El honra al que le Honra. El Señor dijo en:

Lucas 6
22 Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecen, cuando os apartan de sí, os colman de insultos y desechan vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. 23 Alegraos en ese día y saltad de gozo, porque he aquí, vuestra recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas.

La Corona de Gloria
1 Pedro 5
1 Por tanto, a los ancianos entre vosotros, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: 2 pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; 3 tampoco como teniendo señorío sobre los que os han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. 4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona inmarcesible de gloria.

Esta corona de Gloria nos será dada si nosotros hemos sido ejemplos dignos de imitar para aquellos que nos ven, llámense familiares, amigos, discípulos, siervos, empleados. Pero haciéndolo con sinceridad sabiendo que de gracia recibimos y de gracia damos (gracia es regalo inmerecido), recordando para donde íbamos y de donde nos saco al Señor a una vida eterna de gloria y bendición. Si amamos al Señor debemos amar a nuestros hermanos.


La Corona de la Justicia
2 Timoteo 4
7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. 8 En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.


Esta corona la recibiremos por ser justos, pero la Biblia nos dice que la Justicia que alcanzamos es por la fe, por eso pablo dice “he guardado la fe”, pues el creer en aquel que murió y resucito por mi, creerle a aquel que dijo “no temas yo estaré contigo todos los días”, esto es lo que nos hace Justos delante de Dios, la escritura dice:

Hechos 13
38 Por tanto, hermanos, sabed que por medio de El os es anunciado el perdón de los pecados; 39 y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, por medio de El, todo aquel que cree es justificado.

Vemos entonces que la corona de Justicia la recibiremos cuando venga el Señor pero si nos hemos mantenido firmes en la fe, la escritura dice que en los últimos días muchos apostataran de la fe (2 Tesalonicenses 2:1-3), es decir que volverán a su antigua manera de vivir, negaran la fe, pero estar firmes en la fe requiere de muchas cosas:

Filipenses 1
27 Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a veros, o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio; 28 de ninguna manera amedrentados por vuestros adversarios, lo cual es señal de perdición para ellos, pero de salvación para vosotros, y esto, de Dios. 29 Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en El, sino también sufrir por El,

Aquí veo que el luchar en unidad con mis hermanos por el evangelio significa estar firme en la fe, no temer a nuestros adversarios, y estar dispuesto a sufrir por Cristo, pero mas importante la escritura dice que soy salvo por la gracia de Dios:

Romanos 5
2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Si hermano, es por la Fe en Cristo, que recibimos la salvación, y si hemos de mantenernos firmes es por la Fe en El, en estos últimos días se han levantado movimientos “diabólicos” que dicen que para ser salvos hay que volver a la Ley de Moisés, estos están saliendo de la gracia de Dios al querer ser salvos por obras:

Gálatas 5
4 De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído. 5 Pues nosotros, por medio del Espíritu, esperamos por la fe la esperanza de justicia.

¡Que Nadie Tome tu corona! Y que nadie te engañe para que tú la dejes.

ungidos
Invitado


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